Turismo Vs Covid-19 (I)

Bernhard Weissenbach | @bwturismo

El Coronavirus (Covid-19), es actualmente una tendencia mediática que difícilmente el mundo entero pueda obviar. Esta afirmación, la sustento en el entendido de lo que esta pandemia nos ha hecho y nos hará vivir en lo sucesivo. Esta enfermedad nos ha tomado por sorpresa desde distintos puntos de vista, nos acorrala con cuarentenas, limitaciones y restricciones de movilidad, pánico, nerviosismo y una incertidumbre inmensa que va desde nuestro sentido más primitivo de la supervivencia, hasta cuestionarnos nuestro futuro profesional en lo inmediato.

Si hay una industria que ha sentido los embates del Covid-19, es sin duda el sector turístico. Innumerables han sido las medidas aplicadas de manera escalonada y definitiva, con respecto a la movilización y limitación de los sistemas de transporte. Minuto a minuto todos los profesionales y empresarios que hacen vida en este campo, han tenido que aceptar un cierre completo de operaciones aun cuando las proyecciones esperadas para este 2020 apuntaban a un crecimiento sostenible.

Un precedente comparable con esta realidad se sintió con los atentados del 9-11, un problema global que debimos asumir como colectivo, dando tiempo para digerirlo, pero sin perder de vista el cambio inmediato que sobrevenía en cuanto a la seguridad antes, durante y al descender de las alturas. Así, la industria aeronáutica dio un giro a los manuales de procedimientos e instructivos, modificó en el interior de las aeronaves, reforzó el material de las puertas de la cabina, el control de acceso a la misma y capacitó a pilotos, sobrecargos y aeromozas (de algunas aerolíneas) con entrenamiento antiterrorista.

Los aeropuertos robustecieron sus sistemas; impulsaron el desarrollo de mejor y más moderna tecnología, a fin de prevenir el ingreso de objetos y materiales peligrosos. Las áreas de acceso, migración y facilitación, estrecharon alianza con organismos de seguridad de todo tipo para suministrar de manera oportuna, información de quienes abordan de cada avión, esto entre otras medidas.

El escenario

Con el panorama actual, se prevé que haya una disminución entre 290 y 440 millones de llegadas de turistas internacionales a nivel mundial, lo que representa en términos porcentuales, entre un 20 y 30% menos turistas desplazados en el globo terráqueo. Esto se traduce en 450 billones de dólares que dejara de percibir la industria turística en 2020, según la Organización Mundial de Turismo. Por su parte, se estiman perdidas por el orden de los 250 millones de dólares en comparación con el 2019 (-44%), para el sector aeronáutico, el cual, debido a la fragilidad de la estructura de costos de las aerolíneas, requiere no menos de 200 millones de dólares de liquidez, solo para sobrevivir, según la Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA). Esta última, emplaza a los gobiernos a brindar el tan apreciado paquete salvavidas, que posterior a la estimación de perdidas solo en Latinoamérica de 15mil millones de dólares, puede llevar a que muchas aerolíneas cierren sus alas de manera definitiva.

Otro factor a considerar es el recurso humano en términos de empleo y es que a un ritmo aproximado de un millón de empleos menos por día en el sector afrontaremos, sin duda, la mayor perdida de este escaño en la historia, afectando de manera directa a una cifra por lo menos 5 veces superior a las estimaciones dadas por el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), que ubica a la post pandemia, con más de 63 millones de desempleados a consecuencia del Covid-19. A esta realidad, debemos sumarle el tiempo de productividad nula por parte de los turistas quienes están experimentando un desbalance en los gastos promedios familiares por concepto de alimentación, medicinas y otros servicios complementarios, por lo que de entrada, tendremos una depresión importante en la capacidad de compra y gasto de quienes viajan.

Un plan de recuperación

Con esta radiografía nada alentadora que nos deja la pandemia, debemos poner en marcha el más ingenioso plan de recuperación, algo nada nuevo para la industria turística, quien no solo después del 9-11 resurgió, si no, que ha sido capaz de superar crisis menores, pero del mismo saco, como el SARS, MERS, H1N1 entre otros. Para ello, considero que debemos tener presente las siguientes propuestas genéricas para impulsar nuestro sector, o por lo menos, para que nos permitan correr la ola para contarlo.

Alimentos y Bebidas: aun cuando muchos negocios enfocados en este rubro han girado a la opción de Pick Up o Take Away como medida inmediata para sortear la contingencia, existen infinitas opciones que no están operando por diversos motivos, colocándolos en una postura de alto riesgo. Recordemos que parte de la experiencia en la gastronomía, recurre a elementos visuales que pueden estar contenidos en los espacios de estos, los cuales, junto a la atención, elevan los sentidos de los platos presentados, tengan el nivel de elaboración que tengan. En este caso, además del reto que supone operar en este entorno, es trasladar con el pick up dichos elementos de manera remota. Amenities, (obsequios), incluso instrucciones de los pasos finales para degustar los platos o de generar interacción entre comensales, son una muy buena opción para destacar en esta crisis. IKEA por ejemplo, en el año 2017 diseño y lanzó al mercado “Cook this Page” y aunque su motivación principal fue llevar el concepto de “hazlo tú mismo” al ámbito culinario con mas de 12.500 recetas, puede tomarse como un ejemplo en cuanto a la creatividad que debe aplicarse en estos tiempos.

Transporte: pasará un tiempo para que la sensación de seguridad retorne a nuestra psiquis y nos permita desde abordar el transporte público, trenes, aviones y embarcaciones. Sin duda, será un trabajo titánico acompañado de mucha paciencia. En el caso del transporte aéreo, las aerolíneas deberán reevaluar sus estructuras y sus políticas de manera minuciosa, a fin de lograr el engage con los pasajeros. Más allá de su estructura de costos, las políticas de cancelación, equipaje de bodega y su peso, servicios a bordo, upgrade en asientos, precios de boletería y programa de millas serán las disposiciones mas sujetas a cambio. Evidentemente, pasos no tan bien recibidos por otros, será la minimización de gastos, recortes en personal (que eventualmente reincorporarán) y análisis de las flotas más eficientes para evitar fugas de capital de cualquier tipo. Boletos abiertos, stopover, y planes de financiación pueden resultar atractivos para ese público ávido de viajes, pero con mucho recelo por temas de salud y sanitización de los espacios previos, durante (aeronaves) y posteriores a los vuelos (aeropuertos y terminales). El Car Rental, será un sub-sector muy apetecible por el viajero futuro, ya que además de su movilidad, evitará la aglomeración y permitirá un medio controlado al turista que por un tiempo, preferirá estas opciones frente a modalidades masivas de transporte.

Alojamiento: además de sortear la falta de medios para conectar a los turistas y visitantes con los destinos donde se encuentran ubicados, deben asumir un papel de apoyo obligado o no, a la saturación de los sistemas de salud a nivel mundial por el sobrepaso de las capacidades propias de los hospitales. En principio, felicitaciones por eso y, en segundo término, deberán replantearse las prioridades de la ocupación, más allá del Revenue. La flexibilización de las políticas de cancelación sin penalidad, programas de clientes frecuente, promociones y planes de financiamiento para el fin de año y futuras temporadas, dicta la hora en este momento. El acercamiento y fidelización de la población del área circundante al establecimiento, será determinante para el inicio lento que se estima, tendrá la industria turística. Este acercamiento se valdrá para ir opacando poco a poco la timidez del viajero influenciada por el miedo al contagio y la experiencia post cuarentena. Los mercados locales serán determinantes para la recuperación de menos, a más.

Si bien es cierto que solo exploramos en esta entrega, tres grandes grupos que hacen vida en la actividad turística, entre líneas existen elementos que pueden mutar y adaptarse a distintos negocios bajo el escenario actual. Por otra parte, creo que las consideraciones más importantes ante la elaboración de un ejercicio post Covid-19, son las siguientes:

  • La tecnología será nuestro mejor aliado para acercar nuestros productos y servicios a nuestros clientes. Nunca entendimos cuan hiperconectados estamos.
  • La seguridad que logremos transmitir a nuestros clientes, será totalmente proporcional a nuestras ventas efectivas. Sanitización y salubridad.
  • Entender que nuestro cliente no posee el mismo poder de compra, luego de un episodio de estas proporciones, es fundamental.
  • El mercado local es determinante en la recuperación de un sector, dominado en un 80% de pequeñas y medianas empresas a nivel mundial.
  • La creatividad y capacidad de generar nuevos negocios con productos o servicios colaterales, que impulsen el turismo será el camino más directo a la recuperación de la economía turística.
  • La actividad turística requerirá del trabajo y apoyo de todos a fin de crear el mejor ambiente colaborativo.

Por último, las realidades de cada negocio son diferentes y dependen de factores a veces totalmente opuestos a los de nuestra competencia e incluso de nuestros aliados, por lo que más allá de desfallecer y dejarse llevar por el insomnio de nuestras preocupaciones, debemos  utilizar este tiempo de cuarentena y aislamiento social para hacer una revisión exhaustiva de lo que tenemos a mano, de los productos y servicios que tenemos, de nuestra estructura de operación y de las posibilidades que tenemos frente a la realidad de hoy.

Puede ser normal que nuestro cerebro entre en conflicto frente a los cambios, ya que nos saca de nuestra zona de confort, acelerando la ansiedad, llevándonos anteceder un hecho que no ha sucedido mientras lo alimentamos con el miedo natural de lo desconocido y la sensación de no controlar situaciones. Esta es la industria más resiliente y maravillosa que conozco y no me queda duda que saldremos adelante como de costumbre, con tropiezos seguramente pero con el objetivo siempre de enarbolar nuestra bandera de inclusión y progreso. Trabaja sin tabúes ni barreras y #QuedateEnCasa mientras tanto.

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