Marburgo: para vivir y descubrir

No salga de viaje sin….

#ApuntesBWTurismo

Bernhard Weissenbach | @BwTurismo

Marburgo: una ciudad germana que llama al turismo.

Una ciudad germana conformada por 80 mil habitantes que se recorre entre pequeñas y hermosas calles aún no deja de sorprenderme con la cantidad de atractivos e innumerables historias que la rodean. Es un destino pintoresco, lleno de magia ubicado en el condado de Giessen, estado federado de Hessen o más simple, el centro-este de la República Federal Alemana.

Marburgo, Alemania

Marburgo es una ciudad pequeña, pero fascinante en los detalles que tiene y quizás pocos conocen. Geográficamente la atraviesa en todo su esplendor el Río Lahn. A partir del siglo XII pasó a ser una ciudad libre, autónoma. Ese momento marcó su herencia medieval y en lo sucesivo se ha consolidado junto a seis ciudades más del estado de Hessen como el centro económico empleador más importante de la región, en el que actualmente se asientan un gran número de industrias farmacéuticas y químicas (más adelante les abordaré el valor que esto representa). La ciudad se percibe literalmente como la de un cuento desde el Castillo Landgrafen (Landgrafeschloss), lugar que fuera la primera residencia oficial del ducado de Hessen. La importancia de esta edificación no solo es arquitectónica, sino que también guarda interesantes obras de arte, así como la capilla gótica más grande, bella y exuberante de Europa Central. Acompáñenme a descubrir datos interesantes e inimaginables de este fantástico lugar:

Phillips Universitaet von Marburg

Ciudad Universitaria. La más antigua de las universidades protestantes tiene sede en Marburgo. Se trata de la Phillipps-Universität, fundada en 1527. Constituye una de las seis “ciudades universitarias” de Alemania aun cuando carece de un campus. Sin embargo, sus edificios y facultades no están muy separados unos de otros. De su casta, ha logrado formar afamados teólogos, filósofos y científicos. Su mayor logro ha sido ser la academia de once profesionales acreedores de Premios Nobel, cuatro en medicina: Emil von Behring (1901), Albrecht Kossel (1910), Otto Loewi (1936) y Jules Hoffmann (2011). Cinco en química: Hans Fischer (1930), Adolf Butenandt (1939), Otto Hahn (1944), Karl Ziegler (1963) y Georg Wittig (1979). Uno en física, Ferdinand Braum (1909) y uno en la categoría de literatura, Boris Pasternak (1958). El último año ha recibido a más de 20 mil estudiantes de los cuales, cerca de un 10%, provienen del extranjero.

La ciudad de Marbug es un libro abierto en honor a los hermanos Grimm.

Los Hermanos Grimm ¡Sí! Así como lee. Los mundialmente conocidos escritores Jacob y Wilhelm Grimm realizaron sus estudios de derecho en la Universidad de Marburgo. Estos eruditos de la literatura han sido los responsables de las famosas obras, “Caperucita Roja”, “La Cenicienta”, “Hänsel y Gretel”, “Rapunzel”, “La Bella Durmiente”, “El Gato con Botas”, “Pulgarcito”, entre muchos otros. Su aporte sumó también a la lingüística y literatura alemana. Un total de 210 cuentos alcanzó la colección de los Grimm conformados por una antología de fábulas, historias, cuentos de hadas y alegorías religiosas. Son más de 160 idiomas en los que han sido traducidas sus piezas literarias, lo que le ha valido ser calificado como Patrimonio de la Unesco con la mención “Memoria del Mundo 2005”. Este motivo de orgullo se ve reflejado las representaciones artísticas alusivas a los fascinantes cuentos de estos hermanos que se consiguen a lo largo de toda la ciudad.


Escultura del “Príncipe Rana” en honor a los hermanos Grimm.

Calles empedradas. Toda una experiencia novedosa es caminar por Marburg. Sus calles angostas y algunas muy inclinadas lo transportarán a distintas épocas mientras observa merecidos homenajes a los Grimm con esculturas de “Las Siete Moscas” o el “Príncipe Rana”, entre otras más elocuentes. Luego de visitar su plaza principal, Marktplatz, y el Ayuntamiento Rathaus, recomiendo continuar la travesía hasta llegar a la Iglesia de Santa Isabel, construida en honor a Isabel de Hungría por la Orden Teutónica, cuya construcción culminó en el año 1340. Restaurantes, cafés, tiendas de recuerdos, vestir, accesorios, enseres y demás le acompañaran siempre para brindarle las muestras más deliciosas de la gastronomía alemana. Plazas, parques y accesos al Río Lahn son paradas obligadas en el recorrido.

Torre del Káiser. Si desea tener la ciudad en la palma de su mano es necesario acercarse y subir hasta lo más alto de la torre del Emperador (Káiser) Guillermo II. Allí tendrá una vista única de Marburgo. Un café vespertino, abre a partir de la 1:00 p.m., hará la caminata grata de los infinitos senderos por los que se puede apreciar el paisaje en los alrededores de la torre. Cuando el sol se oculta, se ubica un gran corazón con iluminación que corona la Torre, éste puede ser visto desde casi cualquier ángulo de la ciudad y puede observarse encendido activándolo con una llamada telefónica ¡Muy importante! En los alrededores de la torre aumenta la adrenalina. Hay que estar atento a las señalizaciones. Dicen que existe el riesgo de explosión ante la posibilidad de toparse con alguna bomba no detonada de la Segunda Guerra Mundial.

Entrada al castillo de Langrafen

Virus de Marburg. Cerca al Castillo de Landgrafen existe un punto interactivo que da cuenta de la raza de murciélagos de la fruta Rousettus Aegyptiacus -incluso puede escuchar en vivo los sonidos provenientes de las cuevas donde habitan- que en 1967 fueron responsables de lo que se conoce como el EVM o virus de Marburgo ¡Pero espere! ¡No se asuste! Se trata de un incidente totalmente controlado por las autoridades de la ciudad. Puede googlearlo con tranquilidad. La anécdota refiere a que ese año, brotes simultáneos en Belgrado (Serbia), Marburgo y Frankfurt (Alemania) identificaron por vez primera esta rara enfermedad que alcanza una tasa de letalidad de hasta un 88%. Desde el punto de vista clínico es una afección similar al ébola, pero causada por factores diferentes. La familia del virus es la misma, filoviridae (filovirus) y ambas son capaces de ocasionar dramáticos índices de decesos. Las investigaciones arrojaron que el brote fue resultado de experimentos de laboratorio con monos verdes africanos importados desde Uganda y se considera que los huéspedes naturales del virus de Marburgo son estos murciélagos.

Castillo de Landgrafen

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