Reflexiones de la actividad turística

#ApuntesBWTurismo

Constantemente me detengo a pensar el por qué de las cosas. No de cosas superfluas,  ni de si los astros se encuentran alineados de manera ascendente en algunos signos. Me detengo a pensar  sobre lo que nos motiva a tomar decisiones. En este caso voy a refereir mi planteamiento aludiendo a quienes tienen la corresponsabilidad directa e indirecta de, nuestra bien golpeada, industria turística.

Para ello, hago un recuento de mi trayecto profesional, unos 17 años, con incursiones someras en el mercado informal y buena parte en la gestión pública. En ese recorrido me doy cuenta que, sin haber vivido experiencias laborales de todo tipo dentro de la industria de los servicios, difícilmente tendría la perspectiva que tengo actualmente. Esa montaña rusa laboral, acompañada por los estudios que pude cursar, ha labrado la persona que hoy comparte semana a semana en el blog y en diferentes medios de comunicación tradicionales y digitales.

Algunas de estas realidades no dependen de nosotros, pero muchas otras sí, por lo que en esta oportunidad lo invito a romper el celofán y alentar a ese promotor del desarrollo natural de esta industria que de seguro tiene

Desconozco si hasta el momento suena sorprendente, ya que esa introducción puede ser un símil de muchos profesionales que aun madrugan a diario para enfrentar el coloso e la crisis que nos tocó vivir.

La manera natural, sin entrar en procesos evolutivos, que considero nos impulsa a tomar decisiones es ir superando etapas, ir adquiriendo experiencia, proponiendo, cayendo y levantándose, mejorando y esforzándose siempre en función de mostrar nuestra mejor versión en términos profesionales y porque no, como persona también.

Nuestra industria turística sufre en gran medida, las consecuencias de vivir procesos anti naturales, los cuales considero que afectan el desarrollo de este transversal rubro de la economía mundial. Tenemos una desconexión sumamente grave entre los prestadores de servicio turístico y las diferentes casas de estudio, en donde a veces se forman gerentes de hoteles que terminan siendo agentes de viaje o, formamos guías turísticos que terminan desarrollando leyes en materia turística. Recordando siempre que este es el país con los taxistas de mayor nivel educativo del mundo (si, siendo irónico), además de ser, actualmente, el mayor exportador de profesionales llenos de sueños.

Hago mención a todo esto porque en Venezuela, el país de los “EXPERTOS”, pareciera que labramos la tierra y acomodamos el terreno para cavar nuestra fosa, nosotros mismos. Créanme, espero convertirme algún día en “experto” en algo, pero no asentado en la dejadez y soberbia que son hoy los protagonistas de una interrupción al desarrollo que le impide ser coherente a nuestro deseo de mejorar.

Cada quien, desde su esquina, debe hacer su mejor esfuerzo y entender que el sistema turístico, como todo sistema, esta hilado y concatenado con una serie de elementos, que difícilmente logran avanzar de manera descoordinada o desconectada. Así lo refiero en algunas charlas y conferencias, “no es la fórmula, son los actores”, si no tenemos claro quiénes son los involucrados y cuáles son sus deberes y funciones, será imposible avanzar.

Si a esa desconexión entre los que forman y los que emplean, le suman la extinguida meritocracia, la falta de oportunidades de desarrollo a nivel profesional, el bloqueo de nuevas caras, personas sin ningún tipo de conocimiento en cargos públicos envuelto en una crisis sostenida en términos económicos, habremos logrado la fórmula perfecta para extinguir nuestro sector.

La dejadez y soberbia son hoy los protagonistas de una interrupción al desarrollo que le impide ser coherente a nuestro deseo de mejorar

¡Sí! Es cierto que algunas de estas realidades no dependen de nosotros, pero muchas otras sí, por lo que en esta oportunidad lo invito a romper el celofán y alentar a ese promotor del desarrollo natural de esta industria que de seguro tiene. En una industria con estas debilidades las oportunidades son infinitas, los espacios en los que se realizan eventos de turismo es común ver siempre los mismos rostros, lo que me preocupa ya que al voltear en búsqueda de una generación de relevo no la ubico.

Resumiendo, para tener coherencia debemos tener presente la existencia de una relación lógica entre uno o más elementos, en donde se produzca oposición entre ellas. Entonces cierro con esta pregunta ¿Tenemos la capacidad de ser coherentes entre lo que hacemos y lo que queremos?

Pueden comentar acerca de este y otros temas de la industria, el sector, el maretín turístico, viajes y cualquier tema afín a través del correo bwturismo123@gmail.com o en nuestras redes.

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