Posibilidades de un turismo inseguro

#ApuntesBwTurismo

La inseguridad es un mal que aqueja la vida diaria como venezolanos. Hemos visto como nos ha arrebatado espacios, tiempo, bienes y en algunos casos vidas. Actualmente nuestra capital, Caracas, ostenta el primer lugar como la ciudad más peligrosa del mundo con 119,87 muertes violentas por cada 100 mil habitantes (Estudio de Seguridad, Justicia y Paz – ONG mexicana – Abril 2016).

En la lista, ubican a Maturín, como la quinta ciudad más peligrosa del mundo, mientras que Valencia ocupa el séptimo lugar. No sorprenden los resultados, ya que el país lleva años esforzándose, lamentablemente, como un destino poco seguro para quienes tienen la consideración de visitarnos como turistas.

Basta con salir de casa pasadas las 7:00 p.m. y ver como la mayoría de negocios, restaurantes y demás prestadores de servicio tienen sus puertas cerradas

Los hechos violentos afectan de manera directa el desarrollo de la actividad turística no solo en los países donde ocurren los sucesos, sino en las regiones que lo circunscriben. Atentados como los del 11 de septiembre de 2001, la primavera árabe, y más recientemente atentados terroristas en Francia y Bélgica son muestra de ello.

Nuestro país, aun cuando no ha sufrido de los embates de organizaciones terroristas de talla global, ha sido testigo de fuertes manifestaciones contra el gobierno, las cuales han sido reprimidas con todo el aparato bélico del estado. Las imágenes de estos actos han dado la vuelta al mundo. Asimismo, los crímenes a plena luz del día y los cada vez más frecuentes linchamientos, son hoy día noticia o espejo de nuestro país a nivel internacional.

Como lo he referido en trabajos anteriores, el turismo es una actividad con un toque holístico y romántico, en donde los sueños y deseos de quienes emprenden un viajes son los detonadores de la intención de compra y los motores que impulsan al desplazamiento de turistas. Por esta razón, el factor seguridad es determinante en el proceso de consolidación de los destinos turísticos.

Varios destinos nacionales se encuentran cada vez más solos y disminuidos por esta situación. Algunos ya se sienten condenados al fracaso por encontrarse en alguna zona de paz, o simplemente estar cerca de ellas. Basta con salir de casa pasadas las 7:00 p.m. por Caracas – por ejemplo- y ver como la mayoría de negocios, restaurantes y demás prestadores de servicio tienen sus puertas cerradas, sin olvidar el tema del racionamiento eléctrico.

Pero en la actividad turística la inseguridad representa una serie de elementos que van mucho más allá de las muertes violentas. Estos deben considerarse con la misma importancia:

  • Vías de comunicación terrestre en mal estado y sin asistencia vial.
  • Poca o nula iluminación de espacios.
  • Falta de credibilidad o miedo en los órganos de seguridad.
  • Red de salud colapsada ante alguna emergencia.
  • Seguridad jurídica inexistente. (Inversionistas y dueños de negocios).
  • Inflación galopante.
  • Reducida capacidad de acceso a productos y servicios.
  • Deficiente señalización.
  • Discurso agresivo por parte de representantes del Gobierno nacional.
  • Capacidad reducida de interconexión internacional por vía aérea y/o marítima.

Pero, ¿cómo sopesar estos hechos en aras de contribuir con la seguridad de los turistas?

  1. Aunque suene utópico el cambio debe empezar desde adentro, sino lo hacen los gobernantes está en nosotros como ciudadanos, cambiar el discurso cuando hablemos de nuestra tierra, sin caer en lo bucólico y lugar común, tenemos recursos para enaltecer así como para dar sugerencias pertinentes para evitar pasar un mal rato en nuestro territorio.
  2. En cuanto a los prestadores de servicio deben trabajar en bloque -en mi opinión, bajo estas circunstancias, es prácticamente la única opción para mantenerse a flote-. El control de espacios y la recuperación de los mismos, es fundamental. Se debe trabajar en equipo para:
    – Mantener el movimiento constante de personas.
    – Crear rutas, circuitos y muestras cortas que permitan desarrollar actividades sin ningún contratiempo.
    – El acercamiento con las policías preventivas y de ámbito nacional es muy
    importante para contar con patrullaje regular o algún punto de control de seguridad.
  3. Mantener a nuestro turista o cliente informado es sin duda, una herramienta de prevención invaluable. Recomiéndele rutas, tenga a mano direcciones y teléfonos de emergencia, asístalo en todo momento. Nosotros como venezolanos tenemos la experiencia de cómo manejarnos en nuestro entorno, nuestros turistas no. Incluso a lo interno, los “baqueanos” de la zona siempre tendrán información valiosa sobre el entorno en un destino nacional ¡Haga caso!
  4. Por último, no olvidemos realizar una investigación previa del destino a visitar, tengamos a mano siempre un mapa con algunas referencias como estaciones de servicio, talleres, farmacias y centros de asistencia como viajeros.

Como receptores, estemos siempre atentos de nuestros clientes y trabajemos en bloque, recordemos que en la unión esta la fuerza.

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